El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, hizo un llamado al gobernador Tim Walz, al alcalde Jacob Frey y a todos los gobernadores y alcaldes demócratas del país para que cooperen con su administración en la aplicación de las leyes federales, particularmente en materia migratoria, con el objetivo de evitar escenarios de división, caos y violencia.
El mandatario solicitó que las autoridades estatales y locales entreguen a las autoridades federales a los inmigrantes ilegales con antecedentes criminales detenidos en prisiones y cárceles, así como a aquellos con órdenes de arresto activas o historial delictivo conocido, para proceder a su deportación inmediata. También instó a que las fuerzas del orden locales colaboren con las autoridades federales en la detención de personas buscadas por delitos.
Asimismo, exhortó al Congreso a aprobar una legislación que ponga fin a las denominadas “ciudades santuario”, las cuales calificó como la causa principal de los problemas asociados a la inmigración ilegal, señalando que las ciudades deben priorizar la seguridad de los ciudadanos que cumplen la ley.
En un segundo comunicado, Trump atribuyó al liderazgo demócrata de los últimos cuatro años la entrada de decenas de millones de inmigrantes ilegales, incluyendo, según afirmó, cientos de miles con condenas por delitos graves. Indicó que su administración ya ejecuta la mayor operación de deportación de inmigrantes ilegales criminales en la historia del país y aseguró que, en estados gobernados por republicanos, estas acciones se desarrollan de manera pacífica gracias a la cooperación entre autoridades locales y federales.
El presidente señaló que, en contraste, las ciudades y estados santuario administrados por demócratas se han negado a colaborar con las autoridades federales, lo que, según afirmó, ha generado condiciones de riesgo para la población y ha tenido consecuencias fatales.

