El programa Construyo, implementado en centros educativos del país para fortalecer las habilidades socioemocionales en la primera infancia, presentó los resultados de su primera investigación cuantitativa, los cuales evidencian mejoras significativas en niños de 3 a 6 años en áreas clave como autoconcepto, regulación emocional, interacción social y resolución de conflictos.
La doctora Margarita Heinsen, directora de Didáctica SRL y Fundación Didáctica, explicó que el estudio se realizó mediante un pretest y postest aplicado a estudiantes de centros públicos y privados que vivieron la experiencia del programa durante el año escolar 2024–2025. “En todos los indicadores hubo avances medibles. Los niños mostraron mayor capacidad de reconocer emociones, relacionarse con otros y resolver problemas de forma efectiva”, afirmó.
Un programa que enseña lo que antes se daba por sentado
Construyo trabaja mediante módulos basados en cuentos, personajes, títeres y actividades lúdicas, con el propósito de enseñar habilidades que tradicionalmente no se han abordado de manera explícita en el aula.
Heinsen explicó que, así como los niños aprenden a sumar o a leer mediante práctica guiada, las habilidades socioemocionales también requieren enseñanza intencional. “No se desarrollan por instinto. Para aprender a manejar frustraciones, conflictos o emociones complejas, un niño necesita apoyo, guía y experiencias adecuadas”, señaló.
Las habilidades que más avanzaron
El estudio mostró que la resolución de problemas fue la dimensión con mayor progreso. Los estudiantes se mostraron más capaces de identificar soluciones, esperar turnos y gestionar desacuerdos.
El ámbito más desafiante fue la regulación emocional, un aspecto que, según Heinsen, depende fuertemente del entorno familiar. “En esta etapa los niños reflejan lo que viven en casa. Si hay estrés, agresividad o poca gestión emocional, eso se manifiesta en la escuela”, explicó.
Pantallas, ansiedad y familias desconectadas
La especialista advirtió sobre el impacto que tiene la exposición excesiva a pantallas en los niveles de ansiedad infantil, así como la falta de juego libre y acompañamiento adulto. También señaló que uno de los principales retos del programa es lograr la participación de las familias: “Muchos padres no tienen tiempo, otros no saben cómo acompañar emocionalmente a sus hijos. Sin ellos, los avances son más lentos”.
Llamado a integrar la educación emocional en el sistema público
Construyo ya ha sido implementado en algunos centros públicos mediante apoyo de organizaciones y fondos ASFL. Sin embargo, Heinsen asegura que el país necesita extender estos esfuerzos a escala nacional, especialmente ante los altos niveles de violencia y conflictos que se registran en las escuelas.
“Esto no es un lujo; es una urgencia. La educación emocional previene violencia, mejora la convivencia y fortalece la salud mental. El objetivo es que cada niño y niña dominicano tenga acceso a estas herramientas desde la primera infancia”, concluyó.

