Flotación Cambiaria

Flotación Cambiaria

Por: Jochi Vicente, Ex ministro de Hacienda

El Banco Central ha operado bajo un esquema de flotación administrada del tipo de cambio. Este esquema, como todo en economía, no es ni bueno, ni malo. Es una elección que trae beneficios y costos para la economía. Las autoridades monetarias han entendido, que hasta ahora, los beneficios sobrepasan a los costos.

Por otro lado, el FMI ha abogado por muchos años migrar hacia un esquema de flotación libre del tipo de cambio porque el mismo funciona mejor como mecanismo de ajuste automático en economías abiertas como la nuestra. Esto se traduce en menor probabilidad de crisis cambiarias, preserva las reservas internacionales del Banco Central y permite una política monetaria independiente enfocada en la inflación y el ciclo económico.

En el último Artículo IV, el Fondo Monetario Internacional menciona que la clasificación de facto del régimen cambiario de la República Dominicana fue reclasificada de flotación administrada a una de “flotación”1. Si esa reclasificación refleja un cambio real en la forma de operar del Banco Central estamos frente a un cambio estructural y los agentes económicos deben entender qué significa y cómo los afecta este cambio.

Bajo este nuevo esquema el Banco Central dejará atrás el tipo de cambio como ancla implícita y se refuerza el rol de la inflación y de las condiciones monetarias como la verdadera ancla del sistema. El nuevo régimen implica mayores movimientos del tipo de cambio.

El punto de partida

Desde el punto de vista técnico, el Banco Central parte de una posición sólida para lograr una implementación exitosa.

  • Las reservas internacionales son adecuadas según las métricas del FMI
  • La regulación macro prudencial, en particular la relacionada al riesgo cambiario, se ha fortalecido en los últimos años; y
  • El esquema de metas de inflación está plenamente operativo y el Banco Central ha sido exitoso en el cumplimiento de sus metas.

Ahora bien, no basta con tener todo esto a nuestro favor. Una flotación del tipo de cambio no es algo que se anuncia, es algo que se prueba.

Lo que falta

Comunicación: sin relato no hay credibilidad

La volatilidad reciente del tipo de cambio ha generado inquietud entre agentes económicos. Eso es natural en un proceso de transición. El problema no es la volatilidad; el problema es no explicar lo que está pasando.

Si de verdad se va a operar bajo un régimen más flexible, tiene que quedar claro que:

  • Volatilidad no es inestabilidad.
  • El tipo de cambio es la variable de ajuste, no el objetivo del Banco Central.
  • La política monetaria se guiará por el mandato de estabilidad de precios.

Las decisiones sobre la Tasa de Política Monetaria deben explicarse mejor, haciendo explícitos los trade-offs que enfrenta el Banco Central en cada momento. La credibilidad no se construye prometiendo calma, sino explicando decisiones difíciles. Y dando claridad de los niveles de las variables macroeconómicas que justificarían un cambio en la postura monetaria. Algo similar a lo que después de cada reunión de la FED hace Jerome Powell.

Necesidad instrumentos de cobertura de riesgos

Un régimen cambiario más flexible exige un mercado de coberturas funcional. Hoy existen operaciones de forwards, pero su profundidad sigue siendo limitada.

Si el tipo de cambio va a moverse más, los agentes económicos deben poder pagar para eliminar ese riesgo. Eso se logra con forwardsswaps y otros instrumentos financieros bien desarrollados. Sin ese mercado, la volatilidad se traduce en incertidumbre, no en eficiencia.

Las autoridades monetarias deben analizar y facilitar lo que se requiere para que el sistema financiero desarrolle más instrumentos de cobertura y que los mismos estén disponibles para cualquier empresa que requiera de ellos.

Más información de calidad reduce incertidumbre

El Banco Central es, probablemente, la institución pública que ofrece mayor cantidad de datos e informaciones de forma regular. Sin embargo, es curioso que un cambio de esta naturaleza no haya sido explicado hasta la saciedad. Como mencioné anteriormente, hay cierto nivel de incertidumbre sobre lo que está ocurriendo en el mercado cambiario. Y en realidad, si es verdad que estamos ante un cambio estructural, los movimientos que se han dado son completamente normales. Pero los agentes económicos no lo están percibiendo así.

Un régimen de flotación más creíble requiere un paso adicional en materia de información. Se requiere de mayor granularidad de la información y de mayor precisión en determinadas variables. Publicar montos, modalidad y fechas de intervención cambiaria (con rezagos razonables), desagregar mejor las operaciones monetarias (liberación de encaje, facilidades de liquidez) y divulgar de forma regular métricas como el ARA Metric2 del FMI ayudaría a reducir ruido y especulación son ejemplos del tipo de información que actualmente no se publica pero que se necesita.

La transparencia bien diseñada no debilita a un Banco Central, todo lo contrario, lo fortalece.

Reglas claras para intervenir

Flotar no significa “dejar suelto por completo” el mercado cambiario. El Banco Central debe intervenir cuando estén en juego la estabilidad financiera o el cumplimiento del esquema de metas de inflación.

La diferencia está en cómo se interviene. Las intervenciones deben responder a reglas claras, conocidas por el mercado. Y para esto, volvemos a lo mismo, es necesario comunicar esas reglas. La discrecionalidad opaca erosiona credibilidad, incluso cuando las intenciones son correctas.

El mercado mira una cosa por encima de todo

La transición debe ser gradual. Menos intervenciones discrecionales, más reglas, y mayor tolerancia a la variabilidad a medida que el mercado va ganando confianza.

Pero la prueba de fuego será si el Banco Central actúa de forma simétrica tanto en las apreciaciones, como en las depreciaciones del tipo de cambio. Si sólo se interviene cuando el tipo de cambio se deprecia, el mensaje implícito es que nada cambió. Una flotación creíble tolera movimientos en ambas direcciones.

En lo que va del año el Banco Central ha dejado apreciar significativamente el tipo de cambio, cuando le toque la decisión de dejar depreciar es donde se verá si estamos realmente en el esquema de flotación que menciona el FMI.

Flotar también es reputacional

Cambiar de régimen cambiario no es solo un ejercicio técnico. Es un ejercicio de reputación institucional. Un banco central que flota de verdad debe demostrar que tolera los movimientos del mercado, incluso cuando no son cómodos.

Un último punto, no menor: la evaluación de la suficiencia de reservas internacionales depende del régimen cambiario. Bajo la clasificación actual, las reservas dominicanas superan el ARA Metric del FMI. En otras palabras, el Banco Central no tiene un problema de Reservas Internacionales. Si en la práctica se retornara a una flotación más administrada, esa evaluación cambiaría y podría requerirse mayor acumulación de reservas.